#70SSIFF (III): Sparta, As Bestas, Argentina 1985...

Por DAVID POLO

Septiembre 19, 2022.

No existe buen festival de cine sin su polémica pertinente. Esta vez llega de la mano de Ulrich Seidl (‘Sparta’), acusado hace unos días por el semanario alemán Der Spiegel de utilizar prácticas poco ortodoxas con actores juveniles (en este caso, todos ellos, menores), entre las cuales estuvo ocultar a los propios chicos, así como a sus padres, ciertas escenas filmadas que conforman la historia de un pedófilo que abre un club de judo en la Rumanía suburbial. A raíz de ello, el festival de Toronto retiró la proyección de la misma a horas de estrenarse. Jose Luís Rebordinos se mantiene firme ante este suceso, y asegura que no retirará una película a menos que exista una resolución judicial que pruebe que los hechos presentados son verídicos. Seidl cancela su viaje a San Sebastián para la presentación de su filme, alegando que: «no quiero que la película quede empañada por distracciones ajenas, y ahora mismo, yo soy una de ellas. Dejaré que la cinta hable por sí sola».  Y con todo ello, la película fue estrenada ayer en Donosti, no sin un buen puñado de público escandalizado por el metraje ofrecido y otro tanto que canta elegías en favor de una película que encontraron de lo más estimulante de la programación.

Sería injusto, y aclaro que hablo por mí y nadie más, que derogar ‘Sparta’ a un trabajo esperpéntico y fallido estaría supeditado a una opinión pública que no me puede parecer menos influyente a la hora de valorarla como una película que, de no ser por todo su ruido externo, contiene uno de las composiciones más exquisitas y precisas de lo que llevamos de festival. Si bien es cierto que muchas de sus escenas pueden rozar la repulsión y el rechazo (y negarlo sería abrazar la hipocresía), otras tantas demuestran el conocimiento y la puesta en escena más humanista de Seidl. Ewald necesita nutrir unos instintos enfermizos, y para ello, remodela una antigua escuela y la convierte en una especie de dojo para niños de entre 9 y 16 años con necesidades urgentes de abandonar por momentos los senos familiares en los que parecen ser abusados. El problema es que Ewald es un pedófilo reprimido, y sus prácticas con los chavales, enseguida despiertan las sospechas entre los padres del grupo de críos. ‘Sparta’ no es una película nada sencilla, porque su éxito únicamente depende de la capacidad que tenga cada espectador de aceptar su exigente planteamiento (y dos o tres escenas absolutamente horripilantes de presenciar). Pero oye, viva el cine valiente, ya sea para bien o para mal.

Por el contrario, una película que sí parece haber logrado un consenso bastante unánime en cuanto a reacciones, es ‘As Bestas’, el último trabajo de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña tras aquél magnum opus televisivo llamado ‘Antidisturbios’. En esta ocasión, y utilizando como base el caso real de Santoalla do Monte en Ourense (te recomiendo que si no sabes lo qué ocurrió, te saltes esa búsqueda y entres a la película completamente en blanco), Sorogoyen y Peña se desplazan hasta el norte de España para retratar una zona campesina de Galicia donde primará la tensión y la asfixia frente a la ocupación de unos terrenos agrícolas. Peñagoyen (de ahora en adelante utilizaré este término para abreviar) logran mantener un manejo exquisito de la opresión y el sofoco a través de los actos de unos imponentes Luiz Zahera (mucho tienen que cambiar las cosas para que éste no se lleve el Goya a mejor actor de reparto) y Diego Anido frente a una frágil y oprimida pareja francesa (interpretados por Denis Ménochet y Marina Foïs) que llegó hace un par de años a la aldea para conrear su propio producto agrícola. 

No sólo acierta el tándem con el tono y estilo utilizado durante sus dos horas y veinte minutos, sino que subvierten de nuevo las expectativas fragmentando la historia en dos actos bien diferenciados entre sí: uno desde la visión y desarrollo masculinos, y el otro desde el femenino. En el primero, la agresividad se respira cara a cara, los enemigos buscan el desafío directo, y la tirantez se va inflado como una bola a punto de estallar. Nadie está a salvo de nadie. Y sin embargo, en su segunda parte, el enfoque pasa a ser radicalmente distinto. Las mujeres fuertes pasan a tomar el mando, y los rivales acechan desde lejos, difuminados en la distancia pero presentes en el ambiente. La violencia desaparece para dar paso a la resignación, pero la batalla pasa a desempeñarse desde una amenaza meramente presencial y esporádica. Parece ser que esa segunda parte (o tercer acto, o epílogo, llamadlo como queráis) no ha terminado de convencer a gran parte del público, y eso significa que el atrevimiento (acertado o no, eso ya queda a gusto de cada cuál) por parte de Peñagoyen para desgarrar y deshilvanar el relato fílmico, rompiendo así con todo un in crescendo que de golpe parece haberse esfumado con la niebla de los montes gallegos, es otro triunfo más en su carrera. ‘As Bestas’ es un thriller monumental tanto desde la rabia como desde la templanza.

Ficha Técnica

Título original: As Bestas

Año: 2022

Dirección: Rodrigo Sorogoyen

Guión: Isabel Peña

Reparto: Denis Ménochet, Marina Foïs,

Luis Zahera, Diego Anido…

Y por si la jornada de ayer no fuese suficiente con ambas películas, la tarde se remató del todo con la sensacional ‘Argentina, 1985’, el drama político de Santiago Mitre que narra los meses previos al juicio que Julio Strassera llevó a cabo contra gran parte de la dictadura militar argentina. Lejos de frivolizar con un suceso que sacudió al país durante un largo periodo de tiempo, Mitre decide aunar el drama con toques cómicos que le sientan de maravilla al metraje y que se introducen de manera orgánica y precisa. El Victoria Eugenia estallaba en carcajadas con cada uno de esos ácidos dardos que Darín y compañía disparaban al aire, pero también rompían en aplausos cada vez que el jucio alcanzaba una nueva meta por parte de la acusación. ‘Argentina, 1985’ es un filme de política honesta, comprometido con los hechos, contundente en sus estatutos, valiente en su compromiso histórico. Y es por ello que, como si de aquél juicio de 1985 se tratase, las gradas del estrado estallarán en ovaciones y vitoreos, entregando a esta cinta el Premio del Público donostiarra.

Y la dictadura jamás volverá a reinar. Nunca más.