#70SSIFF (II): Girasoles Silvestres, Broker, Don't Worry Darling...

Por DAVID POLO

Septiembre 18, 2022.

Jaime Rosales, sentenciaba de manera categórica (en un discurso que ha levantado cejas dentro del propio reparto de su nueva película: ‘Girasoles Silvestres’) que el grado de masculinidad tóxica suele ir siempre asociado al estrato económico y social de sus individuos. Una lástima que el propio artífice de una película tan sensible y melancólica, con una descomunal Anna Castillo al frente, la deje sujeta a un análisis tan reduccionista, especialmente tras la clara radiografía de tres hombres que, ya sea desde la violencia física hasta la manipulación emocional, exhiben comportamientos erráticos y agresivos frente a la robusta figura de una joven que intenta seguir adelante frente al casillero en el que le ha colocado la vida. Rosales imprime en la mirada de Castillo una fragilidad sumamente bella que se desmorona cual castillo de naipes tras otra decepción más en su larga lista de desengaños. Es únicamente la propia familia (desde sus descendientes, hasta sus allegados o progenitores) quien arrancará de nuevo en ella el impulso para seguir probando nuevas vías de escape, y con ella, nostros cambiaremos también de lugar, de vida, de sueños y de esperanzas. Júlia es todas aquellas mujeres a las que el paso del tiempo únicamente les tendió una mano perdedora, y aún con todo la artillera despedaza, siguen haciéndose paso a machetazos por el universo.

La cinta de Rosales aborda las masculinidades desde una perspectiva honesta para con el rol contrario, mientras que «Don’t Worry Darling», el segundo trabajo de Olivia Wilde tras las cámaras, hace todo lo contrario. Wilde frivoliza el concepto de la sumisión, transformando su universo en una especie de Wisteria Lane cargadito de esteroides y burbujas de champán. Quiere abarcar tanto en un cosmos tan contenido (se atreve incluso a emular a Argento y su maravillosa «Suspiria») que se olvida por completo de urdir un entramado que justifique ese arrollado de estímulos artificiales. Tampoco ayuda que su propio reparto no crea en ningún momento en el proyecto que les ha sido entregado y que, a excepción de Florence Pugh, ni siquiera intente demostrar lo contrario. Pugh, estrella todoterreno que carga a sus espaldas con todo el peso de una cinta que no sabe siquiera hacia donde ir, abrillanta una película ridícula, excesiva y poco desafiante. Para cuando uno quiere darse cuenta, el rizo ya ha sido tan manoseado, que el tramo final parece el de una peli cualquiera de Oriol Paulo. Peluquitas, giros imposibles, y a otra cosa.

Ficha Técnica

Título original: Girasoles Silvestres

Año: 2022

Dirección: Jaime Rosales

Reparto: Anna Castillo, Oriol Pla,

Quim Ávila, Lluís Marqués…

Y es que, quien realmente disfruta alejándose de excesos y situaciones postizas, es Hirokazu Koreeda, que regresa a la Sección Perlak con ‘Broker’, otra fábula familiar con la que ya conquistó el pasado festival de Cannes. En esta ocasión, sigue a un grupo de inadaptados (una pareja de vendedores ambulantes de bebés abandonados, la madre prostituta que abandonó a su hijo frente a la puerta del dúo, un niño un tanto peculiar y una pareja de policías que buscan darles caza) mientras traza de nuevo sentimientos universales como el afecto, la unión familiar y el desapego. Por curioso que parezca, cuando Koreeda realmente brilla, es cuando priva a sus personajes de la palabra, cuando dota al silencio de un poder inabarcable. Cuando el gesto dice más que la expresión. Pequeños instantes como el de una habitación de hotel, en el que todos se quedan a oscuras a expensas de una simple frase. O el de una mano tapando el rostro de un ser dañado y con necesidad de cerrar sus heridas. Instantes que nos siguen recordando algo que jamás pusimos en duda: no hay nadie como Koreeda para calentarnos bien el corazón.